sábado, 14 de julio de 2007

Yo no creo en dios, creo en las hadas

Yo creo en la magia. No he visto nunca un buen hechizo, pero he sentido los efectos de muchos. Tampoco he visto a nadie vestido con capa y varita mágica (auténtica, de árbol) ejercitar la muñeca para que broten chispas y de las chispas algo de la nada (si exceptuamos a Harry Potter y a sus colegas, claro). Sin embargo, yo creo en la magia. Creo en las brujas malas y las hadas madrinas, en hablar con el corazón (sea lo que sea lo que signifique), en apasionarse por algo sin esperanza, solo porque te gusta, en ser amable con todo aquel con quien te encuentres, en no despreciar a quien parece diferente, en seguir al sabio aunque no sepas.

Pero no creo en Dios ni en patrañas similares. No creo en la Fe, ni en los curas, ni en las monjas y sus sacrificios. No creo en el perdón por imposición, ni en el poner la otra mejilla, ni en su Bien y su Mal. No creo en morir y matar por Dios, por la Patria y mucho menos, por el rey.

¿Cómo creer en un Dios que desprecia la otra mitad de la humanidad? ¿Cómo creer en un Ser Todopoderoso que desprecia a más del 50% de la humanidad por carecer de pene?Por favor, quien crea en semejante tontería, le pido que trate de reflexionar, aún no es demasiado tarde para creer en la magia. El Bien religioso es en realidad su Mal, y el Mal...bueno, digamos que prefiero a las brujas y a Copérnico, a Virgilio y a Ovidio que ha Santo Tomás y compañía.